3de7: Virus

Cosas malas de la publicidad: manipula, engaña, seduce, convence y en el fondo nos hace participes de una sociedad absurdamente consumista. Vamos, reduce la sociedad humana a su esencia y la evidencia ante sí misma. Desde un punto de vista sociológico, antropológico y hasta psicológico debe de resultar fascinante observar como intentamos cada día convencernos que somos unos seres superiores, pero que en el fondo regimos unos impulsos e instintos primarios.

Parafraseando al Agente Smith, en Matrix, “Todos los mamíferos de este planeta desarrollan instintivamente un lógico equilibrio con el hábitat natural que les rodea. Pero los humanos no lo hacen. Se trasladan a una zona y se multiplican y siguen multiplicándose hasta que todos los recursos naturales se agotan. Así que el único modo de sobrevivir es extendiéndose hasta otra zona. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón ¿Sabe cuál es? Un virus. Los humanos sois una enfermedad, sois el cáncer de este planeta, sois una plaga.” (http://es.scribd.com/doc/2189690/MATRIX-Dialogos-frases-curiosidades)

No es que Matrix esté en el Top 10 de mis películas favoritas (aprovecho para volver a revindicar Dark City de Alex Proyas como obra maestra que es), pero esta declaración me parece más que adecuada para definir la humanidad en general, y la publicidad en particular, como artilugio artificial que es. En treinta segundos somos capaces de exponernos, exhibirnos y manifestarnos como realmente somos: falsos, ignorantes, prefabricados, edulcorados y comercializados.

Recuerdo las palabras de F. Tropea, cuando describió la fase del virus como la cuarta (y ultimativa fase) “de la relación comunicativa de la humanidad”. No sólo vivimos como un virus, también nos comunicamos de forma viral, nos multiplicamos a su velocidad, y de aquí muy poco nos extinguiremos como tal.

Anuncios