Memento Mori

Cuando uno se da cuenta de su mortalidad y su insignificancia en el universo, primero se asusta, luego se deprime y al final acaba resignado, aceptando la fatalidad de su destino.

Lo único que nos queda es intentar proyectar nuestra sombra, con la esperanza de que de alguna forma artificial se quede impregnada en algún sitio, y que algún día alguien lo vea y se acuerde de nosotros.

El artista busca la inmortalidad. Yo busco proyectar sombras.

Loránd János

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